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Sí a la investigación y posterior desarrollo de terapias con células madre embrionarias

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Artículo en Divulc@t

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2002-11-05 a las 21:27 | arturios | 5 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: Prisioneros de guerra y embriones congelados Fecha: 2002-11-07 10:44

El sacrificio de prisioneros de guerra y los embriones congelados

Desde hace meses, científicos y filósofos, políticos y pacientes, tratan de persuadir a los ciudadanos, a los legisladores y al Gobierno de que ya es hora de autorizar la experimentación con embriones congelados. Los medios de comunicación, casi al unísono, apoyan la demanda. Nos dicen que es cosa urgente, pues hay que disponer cuanto antes de células troncales embrionarias con las que curar a miles y miles de pacientes.

[...]

Empecemos hoy por ver si es inatacable el argumento más usado a favor de la experimentación con embriones sobrantes. Es, sin duda, un argumento muy convincente y directo que dice así:

-querámoslo o no, existen decenas de miles de embriones sobrantes. Muy pocos, sólo unos centenares, podrían vivir si fueran donados a parejas estériles. Están, por tanto, en su inmensa mayoría, destinados a la muerte. Podríamos dejarlos morir, sin sacar de ello beneficio alguno. Pero mucho mejor sería usarlos en trabajos de experimentación: entonces, no morirían en vano, pues, además de permitirnos descubrir muchas cosas que ignoramos, nos traerán el regalo de las células troncales con las que curar a tantos enfermos. El argumento se centra en la muerte inevitable de los embriones sobrantes.

La idea de emplear individuos abocados a morir para fines de investigación no es nueva. Se recurrió a ella en la antigüedad para justificar la práctica de experimentos en criminales condenados a la pena capital y también en enfermos terminales.

En Alemania durante la II Guerra Mundial y fuera de Alemania en los años de la Guerra Fría, se justificó en esas premisas utilitaristas la realización de experimentos mortales, pues, en opinión de sus autores, merecía la pena sacrificar algunos seres humanos que, de todas formas iban a morir, para salvar la vida de otros.

Les parecía lógico y defendible, por ejemplo, sacrificar unos cuantos prisioneros de guerra a fin de conocer el mecanismo de la muerte por inmersión en agua fría, pues sólo así se podría investigar cómo rescatar de una muerte segura a los pilotos que eran derribados en las frías aguas del Canal de la Mancha. Todo se reducía a intercambiar unas vidas, que eran estimadas en poco, por las vidas, mucho más valiosas, de unos soldados muy cualificados y difíciles de sustituir.

En Estados Unidos se consideró que proteger a quienes trabajaban en producir isótopos para la defensa nacional era razón suficiente para administrar dosis masivas de plutonio, uranio y polonio a enfermos terminales.

En los años 40 y 50 del siglo pasado, el argumento era ampliamente aceptado. Kenneth Mellanby, el corresponsal del British Medical Journal en el Juicio de Nuremberg contra los médicos nazis, lo formulaba así: "¿Qué mal había en ello? Los prisioneros podían darse por muertos. La cosa estaba clara: si su muerte podía de paso incrementar los conocimientos médicos y ayudar a otros, esto es cosa que con toda seguridad ellos mismos hubieran preferido". No es fácil saber si detrás del pensamiento de Mellanby se oculta una inocencia ingenua o un cinismo escalofriante.

Su observación no está lejos, sin embargo, de la idea, tan repetida hoy, de que los embriones, si pudieran decidir (y los progenitores e investigadores deciden por ellos), escogerían de buena gana, ante su muerte inevitable, inmolarse para bien de otros.

Seres humanos de valor diferente

El núcleo ético del argumento es éste: no todos los seres humanos son iguales, pues unos tienen más valor y más dignidad que otros.

En concreto, ciertos seres humanos, y los embriones congelados caducados se cuentan entre ellos, valen muy poco y podemos intercambiarlos por cosas más valiosas. No tienen nombre, ni son personas como las otras. Están condenados a morir y nadie los llorará ni celebrará funerales por su muerte, inevitable y autorizada por la ley.

Pero, como demócratas, se ha de replicar que no es justo ni razonable dividir a los seres humanos en grupos de valor diferente. Los embriones sobrantes son, ante todo, hijos, que forman parte de una familia. Formaban parte de un grupo de hermanos. De ellos, unos fueron considerados dignos de ser transferidos al seno de su madre y son ahora niños llenos de alegría de vivir. Por un azar trágico los otros fueron dejados de lado.

La humanidad ha madurado trabajosamente la idea de que a todos los miembros de la familia humana se les ha de conferir igual dignidad, aunque sus ideas o su apariencia difieran radicalmente de las propias.

Por encima de ese deber civil, la ética médica impone la obligación cualificada de respetar y proteger a los débiles y vulnerables, independientemente de lo inmaduros, enfermos, envejecidos, dementes o moribundos que estén.

La obligación ética de los médicos que crean embriones en sus clínicas está, más allá de respetar obsequiosamente la autonomía y las elecciones de sus clientes, en asumir ante los embriones congelados la abogacía responsable por sus vidas, de las que son fautores, y han de decir a sus progenitores que no pueden bonitamente desentenderse de ellos, que son sus hijos. Eso es lo razonable, como razonable es no volver a producir un solo embrión sobrante.

Las vidas humanas no valen menos porque nadie las llore. La saturación de tragedias que nos revela el telediario cada día está quemando nuestras reservas de compasión. Nuestra capacidad de comprender y emocionarnos no nos alcanza para conmovernos por los que mueren a consecuencia de catástrofes naturales, accidentes, crímenes terroristas o no, sobre todo si ocurren lejos de nosotros. No se llora por los embriones que se pierden espontáneamente o que son abortados.

Pero no ser llorado, no ser conocido o no ser deseado no hace a esos seres menos humanos o menos valiosos. La deficiencia de valor no está en ellos.

Total, van a morir... Pero nuestra postura ante su muerte no es asunto indiferente. El modo y las circunstancias de su muerte son asuntos éticamente decisivos. Y una cosa es reconocer lo inevitable de su muerte absurda, que pone fin a una existencia todavía más absurda, y otra muy distinta es consentir en su sacrificio en el altar de la ciencia y sentirse redimido y justificado.

Su muerte, inevitable, no es pasivamente presenciada, sino que es activamente consentida, programada, usada en beneficio propio. Es reducir a los embriones a la condición de meros medios con los que se satisfacen los deseos de otros: al principio, para cumplir unos proyectos parentales que los han dejado en el frío; después, unos proyectos de investigación que los dejan crecer hasta blastocistos de cinco días para reconvertirlos en células que nada tienen que ver con su propio proyecto de vida.

En Bruselas han optado por pensarse un poco mejor dónde poner el dinero. Nosotros necesitamos también tiempo para decidir dónde ponemos el alma, porque estamos ante una decisión histórica. Paul Ramsey lo dijo muy bien: "La historia moral del género humano es más importante que la historia de la Medicina".



2
De: Arturios Fecha: 2002-11-07 19:37

Seguimos con los non sequitur, no, un embrión NO es un ser humano, el resto de los comentarios sobran totalmente.



3
De: Akin Fecha: 2002-11-08 08:34

Pues si, lo de siempre, el núcleo del problema es lo que cada uno considera un ser humano. Pero hay un segundo punto que es básico, y es la libertad de conciencia

Yo no soy un moustruo asesino, yo creo firmemente que un embrión no es un ser humano, y en consecuencia permito que se investigue en ese campo. Pero jamás te obligaría a ti a que siguieses mis creencias, no tienes ni porque investigar ni porque donar embriones ni porque ir a una clínica de fecundación artificial... y ni siquiera tienes porque aceptar los tratamientos que se consigan con experimentación con embriones, me parecería incluso legítimo que hicieses campaña para que los médicos tengan que decir al paciente que su tratamiento ha salido de la investigación embrionaria para que puedan negarse a aceptarlo.

En cambio tu consideras un embrión un ser humano, y pretendes imponer esa creencia a todo el resto del mundo, y prohibir a todos (incluídos los que no comparten tu visión del mundo) que actúen de acuerdo a una conciencia diferente a la tuya.

Eso es exactamente lo mismo que hace el ministro iraní cuando viene de visitia y prohibe el vino en una recepción oficial bajo amenaza de no venir. Me parece perfecto que él no quiera vino, pero es alucinante que en casa ajena se permita prohibirlo. Eso es un fundamentalismo. Si aceptásemos que se legislase por las creencias deberíamos aceptar que la mujer esté permanentemente marginada en el mundo árabe, al fin y al cabo son sus creencias históricas.

Y una cosa, todas las personas que conozco que apoyan Hazte_escuchar se caracterizan por se beligerantes por los derechos humanos, así que deja de hacer paralelismos una y otra vez con el mundo nazi. Si los nazis cumpliesen los derechos humanos no habrían hecho lo que hicieron, dicho sea de paso, con un considerable consentimiento por parte de la iglesia.

Así que lo siento pero no, pelearé por la libertad de conciencia en España y por los derechos humanos en el mundo árabe.



4
De: Tío con Interné Fecha: 2002-11-26 18:03

Akin:

"Yo no soy un monstruo asesino, yo creo firmemente que un embrión no es un ser humano"

Un nazi: "yo no soy un monstruo asesino, yo creo firmemente que un judío no es un ser humano".

Un esclavista americano del s.XIX: "yo no soy un monstruo, yo creo firmemente que un negro no es realmente una persona".

Akin:

"jamás te obligaría a ti a que siguieses mis creencias, no tienes ni porque investigar ni porque donar embriones ni porque ir a una clínica de fecundación artificial"

Esclavista del s.XIX: "yo tengo esclavos, en virtud a mi libertad de conciencia sé que no es inmoral porque no son realmente personas, pero respeto el derecho de usted, caballero, a no tener esclavos, a no comprar productos hechos con mano de obra esclava, etc... ahora bien, no me imponga usted sus prejuicios religiosos, no me impida ejercer mi libertad de tener esclavos".

Akin: "tu consideras un embrión un ser humano, y pretendes imponer esa creencia a todo el resto del mundo, y prohibir a todos (incluídos los que no comparten tu visión del mundo) que actúen de acuerdo a una conciencia diferente a la tuya."

Esclavista del s.XIX [indignado]: "vosotros los del Norte queréis imponernos a los del Sur vuestra creencia de que los negros tienen alma, sentimientos, que son personas y prohibir nuestro derecho a ejercer nuestra conciencia libremente".

Akin:

"Si los nazis cumpliesen los derechos humanos no habrían hecho lo que hicieron".

Si los abortistas cumpliesen los derechos humanos, no matarían 60.000 niños españoles al año. Y además, ¿habéis leído Época? La Ley del Aborto se incumple en España continuamente, con abortos de 7 meses, certificados falsos, etc.... Si una ley tan veterana y fácil de supervisar no se hace cumplir, podéis reiros de todas esas "garantías" que se ofrecen para la clonación. Ley del mercado, chavales, ley del mercado y nada más. ¡Se vende carne humana!

Akin: "con un considerable consentimiento por parte de la iglesia."

No sabes historia ni has leído los documentos. Léete la Encíclica "Mit brennender sorge" de Pío XII, a ver donde ves el consentimiento. Y todos los documentos vaticanos de la época contra los proyectos de eugenesia, eutanasia, "limpieza racial" y demás cosas "mu modernas" que los nazis, los suecos y los abortistas de la IPPF estaban extendiendo por el mundo occidental con gran ostentación de jerga cientifoide. Entonces, como hoy, la Iglesia defendía al ser humano, incluyendo al que no consideraban otros como tal.

En fin, repasemos esa gran peli que es Matrix: "los seres humanos ya no nacen, se cultivan".



5
De: daniel Fecha: 2003-12-27 13:51

muy buena pagina eso es bueno yo pienso que esa gente que ya muere o ala que esta viva que se cocinen y que se vaya al mercado para que la gente se la coma asi como comemos la de animal asi deve de ser para sobrevivir en un futuro por que los animales se va a extinguir y por eso mismo nosotros mismo estamos acabando con la vida es nesesario que alugar de comer carne animal comemos carne humana por un tiempo y dejar que el animal se produsca como animal para que haya despues y tener haora si que comer



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