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Ese embrión llamado Alavrita
Alvarito no es un ser humano, es un embrión.
A pesar de que Alvarito es más corto que el rabo de un conejo, lo cierto es que procede del espermatozoide más listo de entre 100 millones que murieron en el mismo intento. Imagínense lo tontos que deberían de ser los demás espermatozoides de su papá.
Alvarito es tan primitivo que aún no ha conseguido implantarse en el útero de su mamá. Por eso su mamá no es capaz de distinguirlo. Y lo más probable es que Alvarito pase desapercibido, sin pena ni gloria. Ya no es sólo que el chavalín no dé más de sí, sino que, por añadidura, la biología reproductiva normal humana es tal que de hecho la mayoría de los embriones no consigue anidarse. Pobre Alvarito que tiene todas las papeletas para salir descompuesto con la regla de su mamá. Pobre Alvarito que va a morir en el intento. Pobre Alvarito cuyo destino natural es la muerte. Y que malo malísimo es Dios al abortarlo sin que nadie –ni siquiera su mamá– sea consciente de su corta e ínfima existencia.
Pero tampoco es para hacer un drama porque de hecho Alvarito tampoco sentiría su propia muerte, puesto que, como embrión que es, no posee ni un solo atributo neurológico, ni una sola neurotransmisión que le permita sentir. Y es que ya está bien de confundir los términos: Alvarito es vida celular sin sentimientos, pero obviamente no es vida humana consciente, con capacidad para sentir, pensar o amar.
Pongamos por caso que Dios es benevolente con Alvarito y le permite desarrollarse. Pues bien, fíjense si Alvarito es primitivo, que aún podría dividirse en dos o más fragmentos separados, cada uno de los cuales podría desarrollarse en un ser humano diferente. ¿Se imaginan varios clones naturales de Alvarito? Por favor, por el bien de la humanidad, que a Dios no se le ocurra hacer esto.
Pero igual que Alvarito puede dividirse en varios clones, también podría hacer lo contrario: unirse a un hermanito embrionario igual de primitivo que él, aunque procedente de gametos distintos, para así formar juntos un solo Alvarito quimérico. Aunque conociendo las limitaciones de Alvarito, me da que no sería capaz de completar esta unión con su hermanito y a la postre ambos se desarrollarían semipegados hasta nacer como hermanos siameses. Ahora me doy cuenta que en anteriores mensajes me porté demasiado bien con Alvarito al decir que es "unineuronal", porque lo cierto es que sólo tendría media neurona (la otra media sería de su hermanito siamés). ¡Qué prodigio de familia!
Por otro lado, Alvarito entero nunca se convertiría en el feto: sólo un 10% estaría implicado, mientras que el 90% restante se canalizaría hacia la placenta y las paredes uterinas, que serían expulsadas del cuerpo de su mamá y desechadas como residuos médicos tras el nacimiento.
Y es que Alvarito es tan primitivo que incluso es anterior a la organogénesis, esto es, a la diferenciación y especialización de sus células. Por eso Alvarito es todavía totipotente. Pero no se hagan ilusiones, esto no quiere decir que sea un superdotado. Lo que quiere decir es que Alvarito es tan primario, que si yo me lo propongo, podría transformarlo, por medio de señales moleculares concretas, en el órgano humano que yo quiera; pongamos, un riñón. Por eso investigar con células madre procedentes de embriones como Alvarito es tan importante para la calidad de vida y el bienestar humano.
Y como Alvarito es incapaz de pensar, ignora que no hay legislación mundial que realmente le proteja de que yo y otros podamos experimentar con él. En efecto, en todo el mundo se producen, manipulan y venden embriones sin apenas impedimentos administrativos. De hecho, hay muchas líneas de investigación que se desconocen porque no “salen del armario”. En realidad, el control sobre este particular no lo tienen los gobiernos sino las empresas privadas. Empresas que incluso tienen la patente de Alvaritos.
Hay quienes veneran a Alvarito por su potencialidad de vida humana. Pero resulta que ahora, con la técnica de la clonación, hemos descubierto que también cualquiera de los 100 billones de células adultas que residen en un cuerpo humano tiene potencialidad para convertirse en uno o más seres humanos. Y si tras este increíble descubrimiento, seguimos aceptando el uso científico y médico de las células adultas humanas, ¿con qué argumentos puede uno oponerse a la investigación con células madre embrionarias? Y no me digan que es una banalidad comparar un embrión concebido de forma natural con células manipuladas en laboratorio, porque a lo mejor ya se lo están diciendo a una persona fruto de una fecundación in vitro.
Bien podría ser que precisamente Alvarito halla sido concebido in vitro. De hecho, Alvarito podría estar ahora mismo congelado. Y entonces no estaría "vivo" ni tampoco "muerto", sino en un tercer estado "inanimado"; con su energía en suspenso y sus moléculas en reposo casi absoluto. En este sentido, Alvarito congelado no sería diferente de un objeto inanimado congelado.
Podríamos descongelar a Alvarito e implantarlo en el útero de una mujer para ver si es capaz de desarrollarse hasta nacer como un ser humano. Pues bien, resulta que Alvarito podría nacer como Alvarita. Cierto: ahora sabemos que el programa sexual no está plenamente determinado en la fecundación, que en realidad todo embrión es femenino por defecto y que cuando ocurre la diferenciación sexual –entre la 6ª y la 14ª semana después de la fecundación– es posible, aunque infrecuente, que se produzcan inhibiciones hormonales que alteren la sexualidad final. Y aunque Alvarito padeciese este proceso natural, probablemente nunca se enteraría de su condición intersexual, no sólo por lo rematadamente imbécil que pueda ser, sino porque de hecho hay muchas personas que desconocen ser genéticamente de un sexo opuesto al que presentan sus rasgos externos. En cualquier caso, ¿se imaginan el callo malayo que sería Alvarita?
Pero no te preocupes Alvarita, porque podríamos adecentarte para que no resultes tan grotesca. ¿Cómo? Pues con ingeniería genética. Así mejoraríamos los patéticos genes que has heredado de tus papás.
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