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Sí a la investigación y posterior desarrollo de terapias con células madre embrionarias

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El desmadre de las células madre

El Periódico

* La investigación con tejidos embrionarios es tan importante que no se puede responder al bloqueo que el PP impone por razones religiosas con una proliferación de centros en todas las autonomías


JOSEP Egozcue
Catedrático de Biología Celular de la Universitat Autònoma de Barcelona

Hace ocho años, la entonces ministra de Sanidad Celia Villalobos creó la Comisión Nacional de Reproducción Asistida (CNRA) que, según la ley socialista de 1988, debía regular todos los aspectos relacionados con este tema. La comisión, formada por especialistas, se salió de madre y redactó dos magníficos informes que, entre otras cosas, pedían que se autorizase investigar con células madre embrionarias. No vieron la luz porque no casaban con el neonacionalcatolicismo del PP. El año 2001, la ministra abrió expediente al doctor Bernat Soria por investigar con líneas de células madre importadas, y congeló la comisión.

Cuando tomó posesión del cargo la nueva ministra, Ana Pastor, la comunidad científica osó abrigar algunas esperanzas, porque en julio del 2003 la comisión fue convocada de nuevo. Sin embargo, para desilusión de los asistentes, la convocatoria obedecía al temor, por parte del PP, de perder votos (los enfermos presentaron más de un millón de firmas). Su finalidad era presentar a la CNRA un proyecto de ley, elaborado sin consultar a los expertos, cuyos puntos principales reforzaban la posición del neonacionalcatolicismo, y en el que destacaba la autorización para investigar con embriones ya existentes (para contentar a los enfermos) y la prohibición de seguir congelando nuevos embriones (para desesperación de los investigadores).

La comunidad científica, de nuevo, se salió de madre, y bombardeó al ministerio con artículos en revistas y en periódicos, con declaraciones a los medios audiovisuales y, muy especialmente, mediante un duro comunicado firmado por las seis sociedades científicas más relacionadas con la reproducción asistida. El ministerio hizo oídos sordos a la voz de los expertos y, guiado por más elevadas inspiraciones cubrió, en tres meses, los trámites necesarios para que la ley fuera aprobada. Las numerosas enmiendas enviadas por los partidos en la oposición y por los gobiernos de numerosas comunidades autónomas pidiendo básicamente más flexibilidad en la utilización y producción de embriones, y una descentralización de la investigación, fueron olímpicamente ignoradas por el rodillo PP-Coalición Canaria, que ignora por qué caminos avanza la investigación.

Afortunadamente, frente a las dudas y temores de otras comunidades autónomas, Andalucía decidió asumir el liderazgo y aprobó la primera ley que permitía sin tapujos investigar con células madre embrionarias. Esta iniciativa cogió por sorpresa al neonacionalcatolicismo, porque la aprobación de una ley autonómica tiene un calado mucho mayor que la protesta de científicos y enfermos. Para el PP, votos valen, que no palabras. O, parafraseando al insigne señor Trillo, manda huevos. Es decir, los huevos (la presión social) valen más que los fueros (el diálogo civilizado y el pensamiento racional).

A pesar del esperado recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP, el pasado viernes, 23 de enero, el Gobierno de Andalucía inauguró el primer centro de España para el estudio de las células madre. La decisión es de agradecer, y debería ser seguida por todas las autonomías del país. Pero sin excederse. El sábado, los medios de comunicación hacían saber que todas las comunidades autónomas gobernadas por el partido socialista iban a crear su propio centro de células madre. Es decir, el desmadre. La investigación no debe enterrarse en centros faraónicos. Lo que hay que hacer es darle vida. Y, para estar viva, la investigación precisa de numerosos recursos, pero muy especialmente de una masa crítica de investigadores y de personal de apoyo a la investigación que no es fácil encontrar.

Y el caos puede ser absoluto si, por casualidad, hay alternancia de poder en las autonomías, y los centros se abren y se cierran (o, lo que es lo mismo, reciben o no presupuestos suficientes) en función de que gobiernen el PSOE o el PP.

Un ruego final: la investigación con células madre embrionarias o adultas es tan importante que las personas verdaderamente responsables deben evitar por todos los medios tanto los desmadres como las salidas de madre.

2004-01-27 a las 01:00 | arturios | 2 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: Akin Fecha: 2005-05-14 18:33

Fernando, las mujeres no deberían tener bienes físicos, pues estos son llamados 'Patrimonio' que evidentemente hace referencia al padre, o lo que es lo mismo, al hombre.

Por lo tanto, por coherencia semántica, una mujer nunca debería poseer un piso o un coche o una cuenta bancaria.

(Reducción al absurdo llaman a esto)



2
De: Akin Fecha: 2005-05-14 18:53

Veo que has dejado este comentario en mil sitios de toda índole, señal inequívoca de que no volverás por aquí (como tantos otros integristas homófobos no quieres debate sino iluminar al de enfrente con tu verdad absoluta)

Te diré pues que, te guste o no, el matrimonio homosexual será, y lo único que habrá que hacer es adecuar el significado del término a la nueva realidad, esa en la que tú no vives.

Y si te fastidia, te chinchas.



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